miércoles, 28 de marzo de 2012


¿Qué hacer después de la orgía?

El horizonte artístico-estético de lo grotesco
José Luis Barrios

Tomar el tiempo actual como nueva génesis de la conciencia de lo grotesco producto de las liberaciones de la modernidad −política, sexual, fuerzas productivas, de la mujer, del niño, de las pulsiones inconscientes, del arte− descritas por Baudrillard, es una alerta acerca del terreno fangosos que es la exposición diaria a imágenes. Es decir, es el tiempo de esplendor del consumo de lo grotesco, la fantasía se ha superado a si misma ofreciéndonos “realidades” capaces de atravesar −con su ilusión− nuestra estructura natural. En este sentido, el contexto actual de la imagen se reconoce como un juego con límites frágiles entre lo real de la fantasía (fotografía, cine, imágenes publicitarias) y lo cruel del uso de la imagen real del dolor, muerte y vulnerabilidad del otro (periódicos revistas amarillistas).

Como reacción a este ataque el pensamiento humano, consciente de la agresión, se protege recreando sus límites naturales ya demolidos, vive dentro de una constante metamorfosis generando la sabia adecuada para que su pupa resista lo voraz del entorno. Aunque, el ser humano tiene la opción de elegir a cada momento entre aceptar o rechazar como medio de placer lo grotesco, es un acto de violencia visual la exposición ilimitada a imágenes que lo invaden en lo cotidiano. Porque no sólo se transgreden limites corporales piel, sangre, leche, semen, excrementos, en la opinión de José Miguel Cortés citado en El horizonte artístico-estético de lo grotesco de José Luis Barrios, sino intelectuales, culturales y sociales. Por lo tanto, el ser humano necesita declarar su independencia a la exposición de imágenes que intentan agredir su lenguaje, debe protegerlo, levantar la voz hacia la agresión visual y saber que el corresponder en la imagen vulnerable del otro es un acto de humanidad.

De esta manera, se tendrá la capacidad de saber qué disfrutamos ver, qué consumimos como imagen y hasta dónde deseamos extender nuestros límites hacia la tolerancia de lo grotesco. Porque la imagen grotesca ya no solamente es una ilusión sino una realidad, que expone la decadencia humana. En suma, como menciona Arnheim si la percepción es selectiva es porque existe libertad de respuesta ante un estimulo, lo cual debe tomarse como defensa para el bombardeo al que es sometida la percepción visual, actitud que como señaló Marinetti −con referencia a los abucheos de su propuesta de teatro de variedades−, el abucheo asegura que el público está vivo.
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