Taller de Narrativa Gráfica de la Profesora Mercedes Sierra Kehoe Posgrado en Artes Visuales UNAM, 2012
martes, 28 de febrero de 2012
El truco del diablo
lunes, 27 de febrero de 2012
La velocidad del ojo o mi comentario de la lectura de Gombrich
Hasta llegar a los excesos mas permisibles por su propuesta visual, no encasillada en la hiperrealidad, sino en la autoreferencia del estilo pasado.
miércoles, 22 de febrero de 2012
La visualidad de las realidades contemporáneas. Una reflexión en torno a Gombrich.
Con estos referentes, formados a partir de la historia de la humanidad, el individuo va formando sus propios referentes y convirtiendo su realidad en una especificidad. En la sociedad actual, estas manifestaciones están asociadas a factores de comunicación mucho más poderosos que basan su funcionamiento en el sistema económico globalizado y en la tecnología. En este sentido Gombrich nos proporcionó ciertas herramientas que devinieron en verdades posmodernas, en donde al arte cada vez está más ligado a la ciencia y la tecnología de las realidades alternas y la luz se transfigura en nuevas dimensiones.
Una de estas manifestaciones, que a pesar de tener ya más de diez años de existencia, es la realidad aumentada. Este fenómeno aprovecha las cualidades de la virtualidad de los dispositivos móviles para construir entornos diferentes en tiempo real, es decir que se interactúa con una interfaz que se construye en tiempo real utilizando el mismo espacio virtual del individuo. ¿Será que en un futuro cercano nuestra mirada se quede restringida a un espacio en la pantalla? ¿Seremos capaces de aumentar e ir más allá de los límites de la comunicación visual persé? Según el autor las polaridades están supeditadas por la singularidad de la adaptabilidad y la creación de nuevos paradigmas acordes al aprendizaje arboriforme.
martes, 21 de febrero de 2012
Breve comentario sobre lectura de E. H. Gombrich
domingo, 19 de febrero de 2012
Instrucciones para dar cuerda al Reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.