“Las nociones del asco y de lo monstruoso explican y responden a dos asuntos: el primero se relaciona con el límite de la percepción estética y, el segundo, con cierta relación teleológica de la naturaleza ” Sin embargo entre estos límites aceptables de las funciones sintomáticas que puede crear una pieza, la composición propuesta y por otro lado el discurso que maneje puede encontrarse un tipo de belleza inexplicablemente atrayente a pesar de los elementos grotescos que la estructuran, simplemente por la delgada línea que se entreteje en lo sublime. La cantidad de imágenes que atacan nuestra realidad es tal que en la actualidad la peculiaridad tanto de los medios como de los temas y lo transgresor que invade un nuevo tópico, hacen de esta línea se difumine en distintos ámbitos. Es el caso de Peter Witkin, que a pesar de sus temáticas y su propuesta donde el cuerpo es violentado de tal forma que deja de ser un depositario de vida para convertirse en un mero pretexto de una composición, llega a sobrepasar los límites interpuestos y poner ante la luz bellezas monstrosamente irreales.
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