sábado, 17 de marzo de 2012

DESASTRES



La obra de Francisco de Goya es extensa y ocupa tanto pintura como grabado es en este último en el cual se puede encontrar la fuerza crítica que ningún otro artista antes de Goya había evidenciado en su trabajo, particularmente en una de las cuatro series que conforman la obra gráfica de este artista: Los Desastres de la Guerra.

Dentro de las imágenes realizadas para esta serie cabe destacar sus características principales diferenciándolas de los estrictamente satíricos y aquellos que resultan trágicos y patéticos, sin olvidar que lo grotesco es un rasgo extenso a lo largo de toda la obra.

Particularmente la lectura El cuerpo disuelto de José Luis Barrios me hizo recordar la postura de Valeriano Bozal respecto a lo satírico: aquello que trata de corregir los vicios y errores humanos ya sea ridiculizándolos o censurándolos casi siempre a través de un tratamiento cómico, se trata de imágenes en donde se pone de manifiesto algunas desviaciones de la conducta humana al mismo tiempo que se precisa en cuál o qué comportamiento sería el correcto; en cambio lo grotesco se define a partir de la deformación, es decir, de la deshumanización que las deformidades pueden engendrar esto es porque no pretende conducir al hombre hacia una vida buena pues se sitúa en el mundo del vicio, no alude a la “virtud” puesto que lo grotesco no se cruza con la moral. Si bien es válido que el surgimiento de lo monstruoso puede vincularse a los miedos fundamentales del ser humano (en este sentido a los fantasmas del inconsciente vinculados a la imaginación) entonces podría entenderse que las formas monstruosas encarnadas a través de las fantasías vendrían a mostrar aquello que el ser humano reprime, dentro de la obra de Goya esto es mucho más complejo en primer lugar porque prescinde de la interpretación subjetiva, en segundo lugar hace a un lado el adorno puesto que intenta hacer visible la veracidad de los hechos, en tercer lugar las leyendas que acompañan a las imágenes representan la reflexión del artista sobre el hecho que presenta así como la información sobre lo acontecido acentúa la contundencia de las imágenes y por último lo trágico a través de las imágenes de tortura, persecuciones de índole política, económica y social haciendo énfasis en la deshumanización sin evitar -algunas de las veces- la risa que una u otra situación pudiera crear como en los Caprichos Enfáticos de Los Desastres de la Guerra en donde la animalización de la persona permite hacer una crítica grotesca sobre el contexto político de España durante la guerra; así la sátira y lo grotesco convergen en la imagen a través de una deformación matizada, es decir, evitando los estereotipos.

Finalmente los Desastres de la Guerra muestran diversos aspectos de la violencia bélica que Francisco de Goya plasmó en las estampas no sólo como una muestra de los hechos ocurridos sino a manera de crítica política y social esto es porque hace evidente su visión respecto al enfrentamiento desigual y sus consecuencias trágicas para ambos bandos, la inutilidad de la guerra y la continua repetición del sufrimiento (tan sólo baste recordar aquellas estampas de soldados heridos que vuelven al combate para tornarse una vez más víctimas, o como expresara Goya en algunas de las leyendas: Curarlos, y á otra), por otro lado el papel de la mujer no sólo es de víctima sino que también se asume dentro del rol grotesco que encarna el hombre respecto a la falta de humanidad que rige las acciones de violencia y brutalidad que ejerce el pueblo en contra de los invasores y viceversa; las estampas que conforman la serie son el fiel testimonio de una realidad cruda en donde el lado negativo de la sociedad se deja ver con toda su fuerza al exponer que la crueldad del ser humano no viene del exterior sino de la propia mente del hombre porque finalmente “lo auténticamente monstruoso es descubrir la bestia en el seno del ser humano y, con ello, destruir toda seguridad en la identidad del hombre” [1].



[1] Cortés, José Miguel, Orden y caos, Anagrama, Barcelona, 1997, p. 30






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