El 2 de noviembre se celebra el día de muertos, festividad de origen prehispánico que coincide con la celebración católica de día de todos los santos. Hay registro de dicha ceremonia en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años.
Es así como la memoria colectiva sigue implícita en la identidad de este pueblo y este festejo no será algo que desaparezca fácilmente ya que crea toda una infraestructura social, comunicativa y simbólica entre la comunidad, la oralidad y la comunión, de este modo se recrea año con año en los diversos panteones de toda esta nación.
La intención de este trabajo no es contar la historia de este festejo (que por sí solo es todo un tema) si no generar una acción artística que represente los dos conceptos trabajados en el anterior ensayo memoria y contra -institucionalidad. El propósito fue trabajar a partir de este festejo encontrando en el tema de la muerte, un plus importante en un contenido olvidado en Latinoamérica como nuestras etnias y lenguas muertas o algo tan grave como eso, el peligro de extinción de éstas. Fue de esta manera como comenzó una investigación acerca de este contenido, a partir de la investigación y de los ejemplos de grupos artísticos en resistencia, sin ser diseñadora me vi ocupando programas para hacer carteles informativos, ya que no quería que sólo la imagen entrara en contacto con la concientización, si no que la información pasará de lo visual al lector y luego a la oralidad de las personas.
Los carteles son ocupados por la habilidad que tienen de ser reproductibles de una manera fácil y directa, cualquier persona puede reproducirlos, es decir pasan a no tener una autoría definida ni a ser una “obra de arte única,” si no que, en este caso la obra toma importancia tanto por la estética usada (en este sentido si es atrayente o no) como por la estrategia del mensaje que se quiere reproducir, es de esta manera como fue una herramienta indiscutible en distintos grupos como de resistencia rusos, cubanos, chilenos, y hoy en día se ve en grupos chicanos de aguante.
La estrategia consistió en hacer carteles tamaño doble carta, los cuales fui pegando en las calles, en particular en lo que podríamos denominar los “no lugares,” los cuales Marc Augeé define como: lugares de transito en donde el individuo pasa a ser anónimo en medio de esta sobremodernidad. Reflexionando acerca de este tema creo que el mismo texto informativo de estos carteles habla de las “no personas” en este caso las definiría como estos sujetos que están ahí pero no son vistos “los invisibles” (trabajadoras sexuales, estudiantes, campesinos, indígenas, entre otros). Con estilos de vida “transitorios” al sistema económico, político y social actual.
Es así como la acción fue concretamente en las paradas de autobuses. Los carteles fueron puestos en la mitad de la publicidad tratando de re simbolizar el espacio de lectura basura (publicitaria) a lectura informativa, ocupando así el espacio público y privado comprado por corporativos capitalistas; es de esta manera como me encuentro trabajando con la memoria olvidada de nuestras lenguas y etnias y ocupando el espacio público como plataforma artística.
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