La función del marco en una imagen ha sido empleada desde tiempos remotos, particularmente nos revocaremos a las imágenes tradicionales, estas son las obras de arte aquellas a las que el artista les da su sentido mismo, en toda una cadena de factores que flotan en su entorno. El aura que él le otorga y que al mismo tiempo le da la autenticidad no puede ser transferida ni lograda por un copista, puesto que es un sentido único; sin embargo como ya lo hemos comentado en clase, la imagen ha seguido su curso y crece su ambiente conforme la sociedad lo exige. Volviendo al marco que cumple con separar dos realidades, nuestra visión y el aura que presenta la obra, de esa manera crea un espacio propio que invita al espectador a perderse en la obra sabiendo apreciar e interpretar. Todo esto es un término de Fernando Zamora y veo que va muy de la mano con la autonomía que Walter B. consideró que el arte no tiene.
Ahora bien, en la actualidad el marco no se ha quedado sólo para guardar el contexto de las obras, lo podemos apreciar en todas partes, aquellos lugares que nos quieren separar de la realidad para darnos otro panorama, divertido, tranquilo, amistoso, laboral, educativo, etc. estos son, los parques, los cines, las escuelas, el zoológico, ¡el museo! Este último tiene un principal objetivo, con cada exposición que se presenta en él sea de fotografía, obras pictóricas, esculturas, desean envolvernos en otra dimensión para presenciar el aura y sumergirnos en las experiencias de la autenticidad.
Es fundamental fijarse en el diagnóstico de Benjamin. El arte ha sido separado de su fundación cultural. En la litografía ya no vemos el momento creativo, ni esa totalidad oscura que nos estremece y deleita a la vez, ni la trascendencia que tiene la autenticidad de la obra única. Lo que parecía que iba a liberar la obra, la reproducción, y hacerla autónoma, la encadena, la destierra de su autenticidad y le quita la posibilidad de ser interpretada. Lo que Benjamin nos está explicando es de qué manera se pasa de una contemplación individual a la contemplación masiva que favorece la distracción, y cómo eso es fácilmente utilizable por el fascismo en la estetilización de la política. Lo que podría “democratizar” el arte haciendo llegar la cultura a todos los sitios gracias a la facilidad de copia, también puede encerrarnos en un fascismo sin retorno, en el que todos seamos idénticos, y en el que el valor artístico – y su función – tan sólo esté al servicio del poder. No se trata, por lo tanto, de estar a favor o en contra de la técnica, sino de atender tanto a sus posibilidades como a sus peligros.
Albert Lladó
Finalmente les comparto un video del fragmento de una obra "La Divina Comedia de Romeo Castellucci-Infierno" (la muerte de un artista) podrán apreciar una gama de sentimientos, melancolía, agonía, alegría, y todo lo q termine en -ía. Una obra de espectaculares elementos simbólicos llevados al teatro con plasticidad para expresar la muerte del artista "si no se convierte en un sujeto "autoconsciente" dice Albert Lladó.
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