miércoles, 12 de octubre de 2011

Sobre Orlan y Taine

Como mencioné en clase, mi impresión sobre la relación de la obra de Orlan y la percepción de la obra de arte de Hipólito Taine reside además en citar a otros autores como Yves Michaud. Para empezar, en efecto, Taine menciona el proceso gradual que lleva a la obra de arte a tener diferentes puntos de interés a lo largo de los años, partiendo de diferentes culturas y sociedades y lo que ellos consideraban más sagrado y ritual y relacionado con la práctica artística, pues aunque el homenaje divino parece estar más cercano en un inicio a la práctica atlética de los espartanos y su búsqueda del pináculo de la belleza en el cuerpo asociado a la idealización de los dioses, en el última etapa histórica del arte, el poeta bohemio e introvertido relegado a su mundo personal es también asociado al “signo de Saturno” un status identificado con la divinidad y las practicas arcanas de la medicina antes del progreso clínico y su estudio más complejo.

Orlan parece jugar un poco con todos estos conceptos, pues, como Yves Michaud plasma en su trabajo, la belleza permea en todos los medios y canales de distribución de información, ya se imágenes, sonidos, programas, objetos de uso común, y personas, que son por los mismos medios adoctrinados a percibir ciertos cánones como más deseables que otros (no quiero hablar del aspecto consumista, que tiene algo que ver por supuesto, pero justo ahora solo me refiero a lo que consideramos hermoso) y ella se somete a cirugías cosméticas para adecuarse a un patrón de belleza, pero a diferencia de la mayoría de la población que lo hace para asemejarse a individuos considerados privilegiados por su ascendencia genética, u otros atinos al momento de hacer sus propias cirugías, Orlan se encamina a los patrones deseables de la altísima esfera de los convencionalismos estéticos de la historia del arte. Taine menciona este estado cuando el artista otorga a su proceso de introspección una mayor jerarquía que al proceso de repetición y recreación que mantuvo al arte en un estado de actividad técnica que ninguna diferencia tuvo en su tiempo con los artesanos que eran meramente trabajadores manuales.

Los resultados del trabajo de Orlan inciden directamente en el mundo del arte pues los resultados estéticos de sus procedimientos no tienen un anclaje en el mundo real, sino en un estrato completamente idealizado, lo cual produce ese mismo efecto de inquietud que mencionaba en el análisis de Taine, pero aquí no al acercarse a la figuración por parte de una máquina de lo que se considera humano, sino de la aproximación de una persona a lo que se considera idealmente hermoso, surgido de un proceso psicológico que parece tener cabida solamente dentro de los espacios virtuales de una obra artística tradicional. Considero que es un síntoma más, y ejemplo aún más claro y visceral, de la belleza pura que es expulsada de los objetos en la época de su reproductibilidad técnica y que se presenta en lo cotidiano.

En cuanto a la identidad de la artista ante la identificación inmediata que todos sentimos por nuestro reflejo (el rostro), en relación a los artistas, la obra habla más que la persona, incluso es un poco confusa la relación que se ejerce al momento de relacionar la obra y su creador. Si la obra es un juego propositivo de posibilidades ante lo que puede ser, son una máscara, y considero que Orlan toma muy en serio el hecho de que la máscara será siempre más reveladora que el rostro.


Gustavo Oribe Mendieta "YS"

aqui otro ejemplo que encontre muy ad hoc con esta estetica HIPERESTILIZADA de la cirugia estetica

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