

El origen del autor y su vivencia personal pueden ser el factor detonante de este enfoque posmoderno, el cual hace especular lo adelantado de un pensamiento tan complejo como el aura de la obra de arte y su reproducción ¿Será que con la reproducción, el aura se destruye completamente o sólo se transforma? ¿Cómo justificar o desmentir la divulgación de las imágenes a partir de la copia ilícita, que hoy en día es uno de los asuntos más atacados en el mundo? ¿Cuál es la relación directa con el tiempo inmediato cuando la obra es producida, cuando se reproduce y hasta el momento del consumo? ¿Es necesario que una pieza sea consumida para que sea obra de arte? Muchas cuestiones decantan de mi reflexión cuando comienzo a leer este ensayo en sus primeras tres perspectivas.
“Incluso en la reproducción mejor acabada falta algo: el aquí y el ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra. En dicha existencia singular, y en ninguna otra cosa, se realizó la historia a la que se ha estado sometida en el curso de su perduración” Nos dice W. Benjamin al referirse sobre la autenticidad, elemento indispensable: el aquí y el ahora. La historia demarca un concepto medular pues es ella la definidora de la perdurabilidad de la obra. En este sentido, la actualidad se ve sumergida bajo a perspectiva de la fugacidad y la intangibilidad de los productos artísticos en todas sus modalidades, lo cual inhibe el componente catalizador que trascienda hacia la sociedad y permee significado de ella.
En mi personal punto de vista, las configuraciones artísticas del siglo XXI se ven inmersas en la cultura popular, las imágenes que ya tienen un nivel en el imaginario colectivo, símbolos consolidadas ante la sociedad y que de alguna manera son reproducidos y trasgredidos para darles significados ponderados o imprimirles ciertos parámetros de pertenencia para apropiarse de la mismos creando un nuevo discurso ¿Cómo se analizan estos parámetros en el entendido de la reproductibilidad técnica? Es ella la que les permite tales soluciones.
Finalmente, para terminar con estos primeros puntos de W. Benjamin, me gustaría poner sobre la mesa la cuestión de su concepto de autenticidad (cifra de todo lo que desde el origen puede transmitirse en ella desde su duración material hasta su testificación histórica) y el del aura (lo que se marchita en la obra de arte en la época de su reproductividad técnica) pues en ellas se basa su ensayo dando ejemplos tres perspectivas: la reproducción de obras de Mondrian por Yves Saint Lauren, modificaciones digitales de obras de renombre y la trasformación del video clip en otros lenguajes, que me permiten dilucidar un poco desde ellas diferentes puntos de vista al respecto.

