miércoles, 31 de agosto de 2011

Mi Opinión

Para mí resulta muy significante la primera frase que Yves Michaud lanza ("Este mundo es exageradamente bello"), ya que a apartir de ella comienza a definir poco a poco lo que el arte ha llegado a convertirse, es decir,  algo que se ha vuelto casi intangible ("en estado gaseoso, como un vaho que todo lo cubre"), y lo hace a partir de la revisión no sólo de la obra y su materialidad física, sino también desde sus conceptos y el modo en que es percibida por el público y los elementos que han alterado, nutrido o modificado tanto los modos de concebir a la obra misma como los modos en que se percibe la experiencia estética frente a la obra.
Uno de los aspectos que aborda Michaud y que se me hacen interesantes, es aquel en el que analiza el desarrollo del modernismo, ya que según él, desde la irrupción de las vanguardias y su pretención de ser los movimientos que dirían la última palabra sobre la dirección del arte, aunado con las diferencias y contradicciones entre cada una de ellas (que como también menciona, habrán de surgir, desvanecerse y resurgir más adelante, incluso en estos tiempos), comienzan a fragmentar a la obra , lo cual habría de generar muchas y novedosas posibilidades a través de las experimentaciones, pero que también habrían de desvanecer a la obra físicamente, fomentando tanto la desacralización del objeto único como obra permanente (con la llegada de la reproductibilidad de la imágen a través de medios no necesariamente artísticos, y que provenían de los medios de comunicación, los medios perecederos y efímeros, etc.), llevándolo a la condición de estado gaseoso que resulta de lo que Michaud reitera varias veces como "el triunfo de la estética", que ya en el posmodernismo habría de resultar en un "mundo  multicultural, pluralista, poscolonial pero también productivista, masificado y enfocado al consumo" (pág. 88)

Eduardo Ruiz


Ahi va mi opinión

De pronto me resulta un poco difícil iniciar la discusión, aunque en efecto, estoy de acuerdo que hacerlo a través de los comentarios del blog puede ser muy atinado. Bueno, ahí voy. Justo un par de días antes de leer el texto, yo estaba platicando con mi tutor al respecto de los no lugares de Mar Augé así como su teoría de la sobremodernidad y la velocidad vertiginosa del mundo, hasta llegar a su postulado, después de decirme que estaba “hasta la madre” de los No Lugares, y la No Pintura, y la No escultura, y las no lo que fueran, del arte como suceso más allá de ser un objeto, tomando en cuenta que mi profesor tiene una formación teatral en un inicio, por lo que trabajan más con los actores, acciones y emociones abstractas y por otra parte escultórica, por lo que se enfrenta con los dos polos opuestos entre la materialidad e inmaterialidad.

El texto de Yves Michaud me pareció particularmente revelador en las primeras páginas, la introducción pues, ya que a manera de resumen uno puede comprender el todo el libro teniendo un cierto bagaje que afortunadamente compartimos por nuestra formación profesional como estudiosos y productores de imágenes; el título del libro no es un misterio por mucho tiempo, el arte en estado gaseoso es una solución inteligente y metafórica acerca de que fue del arte en nuestro tiempo cuando los estereotipos que lo rodean parecen trivializarlo más y más con cada día que pasa y nuestro gremio parecía también progresivamente más indefenso con la ya inocua defensa de “es que no nos comprenden”.

Cuando es el arte, cuanto es el arte en un estado de dilatación tal… ¿llegará a asimilarse a un nivel tal que se considere en efecto que ha desaparecido por completo? Esto tomando en cuenta que el arte sea en efecto una sustancia de naturaleza tan material como pretende otorgarle la metáfora.

Y finalmente esta taxidermia del arte a modo cronológico me parece también de lo más puntual y clara en los momentos en que este sufrió sus sobresaltos de agregación molecular.

Me parece un libro excelente, que cumple con su función en gran medida, al convertir al arte en una sustancia etérea, la hace sin embargo, en mi opinión, más mensurable.


Gustavo Oribe Mendieta